
María González, fisioterapeuta y osteópata, presenta en este vídeo el caso clínico de una paciente de 75 años. Explica que la paciente acudió a consulta refiriendo incontinencia urinaria, pero que, tras realizar una anamnesis completa, identificaron que lo que presentaba en realidad era un síndrome de vejiga hiperactiva, con una frecuencia miccional muy elevada que no siempre se acompañaba de pérdida de orina.
Relata que, tras registrar un diario miccional y establecer una serie de cambios de hábitos básicos —clave para iniciar el tratamiento en este tipo de casos—, plantearon la neuromodulación no invasiva como abordaje principal de la vejiga hiperactiva, trabajando de forma simultánea a nivel perineal por otras molestias asociadas. Describe que, hacia la cuarta o quinta sesión, la paciente empezó a dejar de identificarse con un problema de incontinencia y a reducir la frecuencia con la que acudía al baño.
En ese punto, según explica, combinaron el tratamiento con neuromodulación percutánea ecoguiada en el tibial posterior, sumando así un abordaje periférico. María relata que esa combinación supuso el impulso que permitió a la paciente recuperar su vida social, sin la necesidad y la dependencia constantes de acudir al baño por esa sensación de urgencia. Su testimonio refleja la importancia de un diagnóstico preciso y de un abordaje combinado en este tipo de disfunciones.