María es paciente habitual de fisioterapia desde hace muchos años, a la que acudía de forma regular por distintos síntomas musculoesqueléticos. Comparte en este testimonio su experiencia personal con un problema de sueño que arrastraba desde muy pequeña y que había llegado a integrar en su vida, hasta que un fuerte pico de ansiedad agravó la situación y le impedía dormir por las noches.
Relata que, cuando la fisioterapeuta y osteópata María González incorporó la neuromodulación no invasiva a su consulta, le ofreció la posibilidad de abordar esa ansiedad, y ella aceptó sin dudarlo. Cuenta que empezó a notar mejoría bastante pronto, hacia la tercera o cuarta sesión, sobre todo en su sensación de ansiedad y estrés.
Describe que el cambio fue especialmente claro en el terreno del descanso: pasó de encadenar semanas durmiendo apenas cuatro horas, con largos periodos de insomnio, a descansar bien, una evolución que define como muy importante para ella. Señala además un beneficio en el plano cognitivo, sintiéndose capaz de mantener mejor la concentración y de estar más atenta a lo que hace, partiendo de la base de que, cuando una persona no descansa, no rinde igual. Concluye recomendando su experiencia de forma rotunda.