Manuel Rando tiene 73 años y comparte en este testimonio su experiencia personal tras un largo y difícil proceso de dolor de espalda. Relata que todo comenzó con una caída en el hospital que le laminó varias vértebras lumbares, lo que derivó en tres cirugías en las que fue necesario cementar las zonas lesionadas. Aunque las operaciones fueron bien, el resultado no fue el esperado: quedó con un dolor intenso que no cedía ni con analgésicos muy potentes, hasta el punto de no poder caminar, subir escaleras ni realizar gestos cotidianos como ducharse o afeitarse.
Cuenta que llegó a la consulta de la fisioterapeuta María González muy limitado y con el ánimo bajo. La profesional explica que dedicaron tiempo a entender su situación y a plantear un abordaje con neuromodulación no invasiva que atendiera no solo el dolor, sino también el descanso y el estado anímico, estabilizando la base de su sistema nervioso.
Manuel describe una mejoría progresiva: relata que ya en las primeras sesiones empezó a notar cambios y que pudo desplazarse sin dolor por primera vez en meses. Con el tiempo recuperó autonomía —volvió a acudir solo a la consulta caminando— y gestos que antes le resultaban un suplicio, como ducharse. Concluye expresando una gran satisfacción y agradecimiento hacia el equipo que le acompañó, destacando el trato cercano recibido a lo largo de todo el proceso.