
Berta Romanillos es fisioterapeuta y dirige la clínica Aquiles Fisioterapia y Medicina, en Guadalajara, un espacio en el que trabajan conjuntamente varios profesionales de la salud, combinando la fisioterapia y la psicoterapia. En este testimonio explica cómo, al trabajar el cuerpo, suele aflorar la dimensión emocional del paciente —cuestiones de trauma o de apego—, y cómo la neuromodulación no invasiva encaja en ese enfoque al actuar sobre el sistema nervioso autónomo.
Relata que, tras tres meses utilizando el dispositivo, está gratamente sorprendida, especialmente al compartir experiencias con profesionales de otras especialidades y descubrir el alcance de sus aplicaciones. Le llama la atención, sobre todo, cómo —independientemente de lo que trabaje— contribuye a regular el sueño. Comparte, como ejemplo cercano, la experiencia con su hijo, que le costaba conciliar el sueño y centrar la atención, y que reconoce por sí mismo sentirse más tranquilo y centrado.
Berta describe el proyecto que persigue con esta herramienta: unificar las dos corrientes con las que trabaja, la parte física y la emocional, partiendo de la idea de que en muchos pacientes lo que está desregulado es el sistema nervioso autónomo. Según explica, esta tecnología le ofrece una vía para modularlo —rebajándolo cuando hay un exceso de alerta o ayudando a salir de estados de bloqueo— y abrir así el trabajo terapéutico. Concluye compartiendo el entusiasmo por las muchas hipótesis de trabajo que espera poder desarrollar. Su testimonio refleja una mirada integradora entre cuerpo y emoción.