Aurelio tiene 47 años y es funcionario de la Administración local desde hace más de veinticinco. Comparte en este testimonio su experiencia personal con un trastorno del sueño que se fue gestando a raíz de una etapa personal complicada y, sobre todo, de un trabajo a turnos que durante un largo periodo desarrolló en horario nocturno. Relata que le costaba conciliar el sueño y que se despertaba muchas veces a lo largo de la noche, hasta llegar a un punto en el que amanecía agotado y le resultaba muy difícil afrontar el día a día, con todo —relaciones personales, trabajo, obligaciones— costándole mucho más.
Cuenta que llegó a la consulta de la fisioterapeuta Estefanía por recomendación de otros pacientes y que, antes de iniciar la neuromodulación no invasiva, le realizaron varias valoraciones para objetivar su descanso. Aunque le anticiparon que sería un proceso a medio o largo plazo, relata que, para su sorpresa, empezó a notar cambios importantes desde la primera sesión.
Describe cómo, a medida que avanzaba el tratamiento, su problema se fue resolviendo por completo, recuperando un sueño profundo y reparador que mantiene meses después de su última sesión. Para Aurelio, la sensación de alivio es enorme: ahora siente que llega bien al final del día y que lo empieza con energía, afrontando su trabajo, su familia y el deporte con una vitalidad que describe como una gran satisfacción.