Ana

Paciente

«Notaba el sueño mucho más reparador… y empezaron a desaparecer dolores, o si tenía alguna contractura, tardaba mucho menos en recuperarme.»

Descripción del video

Ana tiene 45 años, trabaja como secretaria de dirección y es madre de dos hijos, un ritmo de vida exigente que combina con su afición por el deporte. Conoció a Silvia hace años practicando pilates y, más adelante, acudió a sus sesiones de fisioterapia para recuperarse de contracturas y lesiones. En este testimonio comparte su experiencia personal tras incorporar la neuromodulación no invasiva, a la que llegó buscando, sobre todo, una solución a los problemas de sueño derivados del estrés y la carga de trabajo.
Cuenta que desde las primeras sesiones empezó a notar una mejora clara, con un sueño más reparador, y que poco a poco fueron apareciendo otros beneficios. Se sentía más fuerte al entrenar, se recuperaba antes de las contracturas y los dolores que arrastraba, y percibió cambios también en su composición corporal, en un contexto en el que —reconoce— el estrés, el deporte y la vida diaria se sumaban.
Sorprendida por lo sencillo del tratamiento, trasladó su experiencia a su entorno más cercano. Hoy, según relata, son cada vez más los familiares y amigos que se han animado a probarlo, y ella misma continúa acudiendo a sesiones de mantenimiento porque le ayudan a sostener ese bienestar en su día a día.Notaba el sueño mucho más reparador… y empezaron a desaparecer dolores, o si tenía alguna contractura, tardaba mucho menos en recuperarme.»

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