Francisco Javier tiene 61 años y trabaja como ingeniero autónomo. Comparte en este testimonio una experiencia personal que arranca en un momento especialmente difícil: tras el fallecimiento de su esposa en 2015 comenzó a tener serios problemas para dormir, que con el tiempo le llevaron a depender de medicación para conciliar el sueño en dosis cada vez mayores. A ello se sumaban un trabajo exigente y diversos dolores de rodilla y codo derivados de un accidente y de varias operaciones.
Relata que, al iniciar el tratamiento con neuromodulación no invasiva en la consulta de la fisioterapeuta Aida Sabina, fue notando una mejora progresiva. En las primeras sesiones percibió un sueño algo más profundo, con menos despertares nocturnos, y también cierto alivio en su nivel de ansiedad y estrés. Con el avance del tratamiento describe una mejoría más completa del descanso y, de forma inesperada para él, la desaparición de los dolores de rodilla y codo.
Ese progreso permitió plantear una reducción gradual y supervisada de la medicación para dormir, manteniendo las sesiones de mantenimiento. Francisco Javier cuenta que está afrontando bien ese proceso y expresa su deseo de poder, en un plazo razonable, descansar sin depender de las pastillas, sintiendo que va por buen camino.